"No a todos fueron concedidos todos los dones; así vemos que entre los que poseen el de la elocuencia, unos tienen la prontitud, facilidad y réplica tan oportunas, que en cualquiera ocasión están prestos a la respuesta; otros, menos vivos, nunca hablan nada que antes no hayan bien meditado y reflexionado.
[...] Si yo tuviese que aconsejar qué género de elocuencia de las dos citadas conviene más al predicador y al abogado, entiendo que el que no sea improvisador es más apto para orador sagrado, y que, al que por el contrario, lo es, conviene la abogacía. El orador sagrado dispone siempre del tiempo necesario para preparar sus oraciones, y sus discursos no son nunca interrumpidos; el abogado tiene por necesidad que improvisar y ser apto para la polémica.
Parece que es más adecuada labor del espíritu la improvisación y el repentizar, y tarea más apta del juicio la lentitud y el reposo. Quien permanece mudo si carece de tiempo para preparar su discurso y aquel a quien el tiempo no procura ventajas de hablar mejor se encuentran en igual caso."
[...] Si yo tuviese que aconsejar qué género de elocuencia de las dos citadas conviene más al predicador y al abogado, entiendo que el que no sea improvisador es más apto para orador sagrado, y que, al que por el contrario, lo es, conviene la abogacía. El orador sagrado dispone siempre del tiempo necesario para preparar sus oraciones, y sus discursos no son nunca interrumpidos; el abogado tiene por necesidad que improvisar y ser apto para la polémica.
Parece que es más adecuada labor del espíritu la improvisación y el repentizar, y tarea más apta del juicio la lentitud y el reposo. Quien permanece mudo si carece de tiempo para preparar su discurso y aquel a quien el tiempo no procura ventajas de hablar mejor se encuentran en igual caso."
MONTAIGNE

no sé se es el caso, pero me gustaría mucho del don de la ignorancia...
ResponderEliminarNo entiendo nada de eso
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