Partimos de la premisa que 2+2=4 m!
Si se lanza la pregunta cuánto es 2+2, la generalidad de las personas contestan que la suma da 4. Si se le hace la misma pregunta a un contador también tendremos la misma respuesta. En cambio, un abogado va a lo concreto y en tal caso te responderá con otra pregunta... ¿cuánto querés que sea?
Ok, todo el mundo da por sentado ESE resultado. Yo no. Y mi respuesta no esta dada por la simple casualidad (causalidad) de pretender, en un futuro inmediato, ser abogado. No, no es por eso. ¿Por qué sólo tiene que haber una sola respuesta? ¿Por qué todo deviene en absolutismo puro?
2+2 es 4. Ok. Pero, porqué no un "casi 4" o un "poco más que 4". Si el 2 no es 2, sino un casi 2, un imperfecto 2?. Y si, ambos son más de 2 o menos o... simplemente no serlo?
No me conforma saber que 2+2=4 y ese es el modelo hegemónico. No, no me conformo. No me es suficiente. Exijo saber el porqué. Exijo, además, entenderlo.
Una persona, una vez, hizo una apreciación sobre mi condición humana. Supuestamente nunca me fuí de la etapa de los "¿por qué?" tan característico en los niños. Puede ser. Quién sabe. La cuestión es... pucha!... no me gusta dar por sentada las cosas. Tal vez soy una fiel enemiga del absolutismo. Que todo sea tan absoluto me produce urticaria.
Descreo del razonamiento del 4. Y sé que no soy la única que lo piensa así. Sé que hay otros (por favor que así sea).
No todo es dos más dos igual a cuatro...
(sé que nos gobiernan las leyes de las matemáticas)