Nota tras nota se va desencadenando una melodía en mi interior. Me decido. El ambiente poco a poco se va llenando de un exquisito Blues. Escucho. Siento. Es inevitable cerrar los ojos y entrar en trance. Me empiezo a liberar. Ya no pienso en nada. El silencio es palpable y ciertamente disfrutable. Cambio. Me decido nuevamente. Me incorporo y ahora suena Jazz. Empiezo a escribir paginas en blanco... que luego van a ser arrojadas a la basura, como siempre.