-Ya que a Su Majestad le gusta combatir- contestó Mencio-, permítame tomar de ahí un ejemplo. Una vez que suenan los tambores, las tropas entran en combate. Aquellos que son derrotados abandonan sus corazas y huyen arrastrando sus armas. Suponga que un hombre corre cien bu y otro cincuenta, ¿tiene derecho el que ha corrido cincuenta a reírse del que ha corrido cien?
-Claro que no- replicó el príncipe-. No se habrá alejado cien bu, pero volvió las espaldas lo mismo.
-Si Su Majestad comprende esto- respondió Mencio-, no debiera esperar a que la población de su Reino sea más numerosa que la de ningún otro país vecino.
(Bu= medida de longitud)
FABULAS ANTIGUAS DE CHINA

Todas las noches era nuestro ritual: leer una de ellas y reflexionarla. A muy corta edad me enseñaste a pensar
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