lunes, 1 de junio de 2009

Doy todo y me vacio por completo queriendo volver a llenarme, pero de nuevas cosas. Nuevas cosas que siempre ocurren siendo siempre las mismas, pero con la cara lavada.

Y de pronto sigo dando vueltas sobre lo mismo sin siquiera decir algo, algo igual pero distinto. Distintamente igual, igualmente distinto.

Comienzo otra vez a enredarme con palabras, con mis palabras. Un juego que se ha transformado en estilo de vida, pero que no lo acepto. Lo rechazo toda vez que me doy cuenta que puedo. Una rivalidad dual. ¿Contradicción o contraindicación? De vuelta a balbucear palabras de la nada.

Escribo y no escribo. Esbozo bocetos que luego escondo, para qué? Para qué esconder o para qué esbozar? Es general. Por qué del para qué del cómo que ni cuándo que si ya no se. Ya no se si ese cuándo que tuvo su cómo que logrando un para qué que explicara su por qué... silencio.

Silencio y ruido. A la vez. Puede equipararse el ruido al silencio? Sí, si puede. Razones?... me las reservo y me las guardo. Quizás en un futuro sirvan de algo.

Ruido... Silencio... Silencio... Ruido. ¿Cuándo se escucha más? Irónica respuesta, los dos por igual. ¿Se puede? Sí, se puede. ¿Se quiere? No, no se quiere. Entonces? Ah, no sé, eso lo dejo o tal vez me lo reservo. No se, aún lo estoy decidiendo.

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